26 AÑOS DEL PRIMER TÍTULO PROVINCIAL
por Emiliano Ocampo
En el año 2000 el equipo de básquet de primera división del Club Zaninetti consiguió
al
go histórico, la obtención del título provincial entrerriano de la mano de jugadores formados exclusivamente por el club.
Aunque la temporada comenzó ese año, la historia del plantel se remonta a 1985, cuando la dirigencia decidió formar un equipo que llegara a primera. Norberto Bernay, dirigente de aquel momento recordó: “Ya compitiendo en Liga Provincial de intermedias, cambiaron las metas, teníamos que ganar una Liga Provincial y conformar un equipo de primera”.
Leandro Maffei, alero de aquel equipo, dijo que si bien durante su brillante etapa formativa los títulos provinciales se les “escapaban”, conseguir el título en primera división fue como “un broche final”. Otra frase que dijo para contextualizar el momento fue: “Los mismos padres que hace algunos años hacían tortas fritas para recaudar dinero, nos estaban viendo salir campeones de primera”.
En 1985, Zaninetti era un club de barrio sin primera división. Mariano Bernay recordó: “Muchos de nosotros crecimos perdiendo por muchos puntos y viendo en los diarios los logros de otros clubes, porque no teníamos un espejo al cual seguir”.
Luego de cuatro años del debut en Liga Provincial de mayores (1993), el equipo ya se conocía, desde la dirigencia volvieron a confiar en Gustavo Palladino, quien dirigió a los chicos durante 1985 y 1991, Mariano recuerda que la relación era tan buena que hasta el día de hoy se siguen acordando frases de él. “Estos chicos fueron convocados por las selecciones locales y provinciales, siendo una “mini selección” dentro de un equipo”, dijo Martín Maffei.
En la base estaba Mariano Bernay, uno de los referentes del equipo quien según cuentan los hinchas y compañeros: “Donde ponías las manos para recibir el pase, el te lo daba, no importa si estaba de espalda o con los ojos cerrados”. Otro de los referentes era Carlos “El Negro” Benavidez, quien se encargaba de la parte ofensiva del equipo, junto a Matias Hansen, con la seguridad de que si alguna noche se les cerraba el aro, los jugadores del banco aportarían lo suyo para no sentir sus ausencias.
Por otra parte, Andres Portillo, juvenil en aquél momento recordó a los mayores y dijo:
“Te das cuenta que vas a llegar lejos cuando tus referentes son buenos compañeros gracias a su humildad y solidaridad dentro y fuera de la cancha”. Ese mismo año, Andres Portillo esperaba el nacimiento de su primer hijo, por lo cual según él fue “el mejor año de su vida”.
Para entonces, Zaninetti ya era uno de los equipos más convocantes de la ciudad. Esta camada, siempre protagonista en finales provinciales, fortalecía el “sentido de pertenencia” del club. Leandro Maffei, rememoró con emoción una foto del festejo donde aparece el padre de un exjugador, símbolo de ese vínculo que trascendía la cancha.
La temporada del año 2000 empezó con un récord de victorias en la fase regular, ganando 13 de los 16 partidos, terminando la fase como invictos de local. Según Leandro Maffei, a medida que pasaban los partidos, el equipo se dió cuenta que podía ser protagonista del torneo, siendo acompañado por su gente que a medida que los partidos iban transcurriendo se ilusionaba.
El rival de los cuartos de final fue BH de Gualeguay, quien fue de los pocos equipos que vencieron a Zaninetti en la fase anterior, la serie era al mejor de tres partidos, y Zaninetti dominó los dos partidos por casi 30 puntos ambos, una diferencia que demostró la capacidad y la preparación del equipo aquella temporada. Sin mucho sobresalto avanzaron de fase y le tocaba enfrentarse a uno de los rivales más fuertes, el Club Tomás de Rocamora.
Rocamora tenía como entrenador al “Tucumano” González (campeón nacional con este equipo en el año 1965), y un equipo que se formó para competir directamente en el Torneo Regional, que sería la base para que en el año 2006 consigan en ascenso, pero Zaninetti tenía algo que los diferenciaba de todos y era el cariño hacia el club. Por eso y ante una multitud que quedó en la memoria de todos, se disputaron las semifinales.

El primer duelo de semifinales entre Zaninetti y Rocamora se jugó en un estadio colmado, donde, según recuerdan los protagonistas, “no entraba un alma”. Fue un partido intenso, más peleado desde la garra que desde la técnica. Pese a los intentos del rival por revertir el marcador con una ráfaga de triples, el “amarillo” mostró carácter en los instantes decisivos y se quedó con la primera victoria de la serie gracias a Mariano Bernay desde la línea.
El segundo encuentro fue aún más áspero. La tensión se trasladó a la cancha y el partido se transformó en una verdadera batalla, con roces y empujones que reflejaron lo que estaba en juego. Zaninetti volvió a imponerse y, con esa victoria cargada de emoción y coraje, consiguió el histórico pase a su primera final provincial de mayores.
La final fue contra Racing de Gualeguaychú, y la confianza era tanta que pensaban que lo ganaban en dos partidos, pero no fue así. Gente sentada casi dentro de la cancha, y un equipo que daba gusto verlo, pero el primer partido según el diario La Voz fue “malo”, que ninguno de los dos equipos jugó bien y que los árbitros dirigieron mal.
En el segundo partido en Racing, Zaninetti perdió por primera vez en Playoff. Debido a la derrota, habría un tercer partido en cancha de Zaninetti.
Con el “Cilindro” colmado de simpatizantes, la camada de jugadores entre 15 y 24 años, junto a dos refuerzos de Concordia, tenían la posibilidad de ganar su primer título frente a su gente, los cuales apoyaron todo el proceso de inferiores. El partido fue 86 a 68 para Zaninetti, consiguiendo así la mayor hazaña de la institución, que no solo consiguió el título, sino que lo hicieron chicos que crecieron en el club defendiendo los colores.
Fuente: Norberto Bernay, dirigente del Club en el 2000


uenta que vas a llegar lejos cuando tus referentes son buenos compañeros gracias a su humildad y solidaridad dentro y fuera de la cancha”. Ese mismo año, Andres Portillo esperaba el nacimiento de su primer hijo, por lo cual según él fue “el mejor año de su vida”. 









Que honor! Grande amarillo